domingo, 7 de marzo de 2010

EL CONDÓN: No todo está dicho



Rey Alexander Rodríguez Cureaux
reyalex1976@gmail.com

(Coordinador de la Línea de Condones / Oficina de Coordinación e Investigación de VIH/sida. Dirección Municipal de Salud de Santiago de Cuba)

En una de esas raras ocasiones en que los ómnibus me sirven de transporte, escuchaba un programa radial. En el mismo, una oyente, planteaba lo que a su modo de ver, era un problema, buscando la oportuna orientación de un sexólogo que visitaba el mencionado espacio.

“Hace algún tiempo, sólo experimento verdadero placer y logro el orgasmo, cuando durante la relación sexual empleo sustancias como mermeladas, miel o leche condensada. Quisiera…“

No recuerdo haber sido partícipe de semejante encuentro de miradas, ni de tal rubor cuasi colectivo, ni de muestra de espanto similar; como los de aquella situación.
“Lo que se escucha ya no tienen nombre”, “¡Qué falta de pudor!”, “¡Qué vergüenza, madre mía!”.

El listado es enorme. Hasta mi propia madre, a quien tenía por “adelantada”, para su época, inició una especie de tribunal, que bien hubiese terminado en “muerte en la hoguera” para un grupo importante de participantes radiofónicos, si este en lugar del XXI hubiese sido el XVI.

No me considero derrotista y lejos del desánimo, nuevas ideas surgieron.

Quizás sea esa la génesis de trabajos, que iremos publicando, con el único objetivo de enriquecer el conocimiento que sobre nuestra sexualidad tenemos. Y lo más importante, cómo disfrutar de ella desde la protección.

1.

A estas alturas algunos se estarán preguntando: y el título ¿qué tiene que ver? Allá iremos. No creo que deba presentar al que será nuestro invitado permanente. Porque si se habla de disfrute y de protección, lo único que no puede faltar es el preservativo.


El preservativo, o condón, ha sido usado desde tiempos antiguos: para prevenir las llamadas "enfermedades venéreas" (por la relación que le conferían con Venus, diosa del Amor), y como método anticonceptivo.

¿Los materiales? Desde secciones de intestinos o vejigas de animales; hasta fundas de tela, en Egipto. En el caso de estos aditamentos estaban cosidos por un extremo y en el otro tenían una cinta para mantenerlos apretados después de colocados.

Pero ya a finales del siglo XIX los ingleses comenzaron a producir preservativos de látex, aunque a mediados del siglo veinte, en muchos países su venta estaba prohibida.
Existen condones femeninos y masculinos. Los primeros, conocidos, una bolsa que además de la vagina, cubre los genitales externos. Al inicio, 1993 aproximadamente, de poliuretano, aunque existen de nitrilo y látex. Evita que los testículos estén expuestos al virus del papiloma humano, y otros agentes infecciosos.

Con la facilidad de poder colocarse hasta 8 horas antes del contacto sexual, hay quienes afirman que puede ser usado en más de una oportunidad. Sin embargo, pienso que es totalmente innecesario correr tal riesgo, si de protección se trata.

El masculino, ampliamente difundido y expendido en las más diversas presentaciones. Los más comunes, están enrollados sobre sí mismos y diseñados para aplicarse desde la punta del glande y hasta la raíz del pene.

Ahora bien. Esto es lo que la tradición dicta, pero…

Los fabricantes de preservativos, han dado riendas sueltas a la creatividad, para complacer los más insospechados gustos. ¿Ejemplos?

He escuchado, no con mucha frecuencia, quejas (de “superdotados”) con respecto al tamaño del preservativo. Aunque está demostrado que sólo una mala praxis, puede dar al traste con la ruptura del mismo, más allá de los “caprichos” del cerebro humano; el Billy Boy comfort pone fin a este posible inconveniente.

Producidos por una firma alemana, son más anchos en la punta para ofrecer mayor comodidad, y además lisos, anatómicos y transparentes.

Si la eyaculación precoz, era el problema, entonces la solución está en los Durex Performa, protex que, según los fabricantes, permiten retardar la eyaculación y prolongar la excitación sexual, todo ello por la acción de un lubricante (químico) retardante.

Si usted es los que por gusto (porque quiere), o por necesidad; hace de la noche su aliada, para entregarse a “los placeres de la carne”; su disfrute pudiera verse importunado por el uso de los recién incorporados Love Light.

Con un sistema avanzado de fabricación, que permite incorporar un pigmento fosforescente no-tóxico en la capa central del preservativo, este brillará.

Expuesto a la luz durante treinta segundos, el condón brillará quince minutos, seguido de un brillo menos intenso, de varias horas de duración. Y por si fuese poco se puede recargar exponiéndolo nuevamente a la luz mientras está colocado.

Usted escoge la forma de exposición: mientras esté en el envase, cuando vaya a colocarlo, o después de colocado. Según los expertos en el primer caso, el extremo superior brillará con más intensidad que el resto. Lo mejor: la luz mientras se coloca, o encender una vez colocado.

Los preservativos con olores o sabores, también han encontrado su espacio en el mercado, pero de ellos estaremos hablando, en otra ocasión, justo cuando lo hagamos de los lubricantes. Productos asociados de los que ya existen hasta comestibles.

Se imagina usted, lo que pasará en el ómnibus cuando me corresponda comentar en la radio, lo que acabamos de tratar aquí. ¡Ni pensar!
Otros trabajos del autor:
METROSEXUALIDAD: ¿Hombres in pelo en pecho?
http://laislaylaespina.blogspot.com/2008/12/metrosexualidad-hombres-sin-pelo-en.html

1 comentario:

100 % Gusano dijo...

Yo sí tengo un problema. Tanto si uso guantes, las ligas de las medias, cualquier cosa de goma y entre ellas el condón, me dejan una picazón horrible en el área donde hizo contacto.

¿Hay alguna línea para los alérgicos al látex?